El Valor en La La Land

“¿Realmente es tan mala?”, “¿No hay forma en la que un final tan satisfactorio pueda salvar una película?”, “¿Acaso son sólo los colores bonitos y las coreografías visualmente atractivas por lo que a algunos les gusta tanto?”, son cosas en las que me quedé meditando al terminar mi reseña de “La La Land.” Y aunque sigo creyendo que su narrativa es lo suficientemente mala como para dormir al público (porque lo es), y la música no tiene perdón de la Gran Marmota, la verdad es que sí hay un par de elementos que me dejaron satisfecho y considero son bastante rescatables:

¡SPOILERS A CONTINUACIÓN!

La La Land

El Valor en La La Land

1- La importancia de la constancia y la paciencia. Como bien dije en la reseña, los protagonistas no tienen necesidad de afinar sus habilidades, porque son perfectos. En el caso de Seb, es tan buen músico que artistas talentosos están dispuestos a trabajar con él a pesar de que tiene un carácter muy difícil, y a Mia le bastó con presentar una sola vez el primer guión que había escrito en su vida para llamar la atención de una ejecutivo de Hollywood y amarrar un jugoso papel; esto va más allá de la irrealidad, es ridículo. Pero… pero… las cosas no se les dieron instantáneamente en el momento en que se lo propusieron: Seb duró años en el medio, sobreviviendo mediante trabajos pequeños, y Mia tuvo que pasar por cientos de castings hasta el punto de desesperarse y querer mandar todo al diablo. Lo que tuvieron que aprender fue la constancia y la paciencia, mantenerse activos, a la vista de empleadores potenciales y cazadores de talentos, soportar la frustración del rechazo, tras rechazo, tras rechazo, hasta que les llegara esa gran oportunidad.

Y creo que precisamente esas son algunas de las cualidades de las que más carecemos los millennials: Nosotros creemos en el éxito inmediato, en esa idea millonaria que nos va a solucionar la vida, que nos volverá rockstars en nuestras industrias. Pero las cosas no son así, aún el talento más visible, aún la idea más innovadora, necesitan tiempo y trabajo para germinar.

La La Land 4

2-La importancia de tener en orden las prioridades y evaluar los objetivos personales. Creo que La La Land es la única película en la que al final de ella me veía a mi mismo deseando: “¡Que no se queden juntos, que no se queden juntos!”.  Y no lo pensaba porque sea una mala persona que les desea infelicidad a los demás (no nada más por eso), sino porque a raíz de sus acciones (y a su falta de éstas), los protagonistas merecían quedarse separados e infelices. Mia amaba el cine, no por el cine mismo, sino por el amor que le sentía a su tía; se podría decir que el cine era el lazo entre las dos. A pesar de eso, optó por elegir su carrera a continuar una relación con la persona que tanto quería. Y aunque al final sí la vemos casada y con familia, es claro que por quien siente cariño es por su hija, y su pareja… pues su pareja simplemente está ahí. Por su parte, Seb, estaba obsesionado con el Jazz a niveles enfermizos, su propia hermana le tenía que conseguir citas y forzarlo a salir de su casa; a menos que él activamente hiciera algo,  lo único que le depararía el futuro sería soledad. Ellos eligieron separarse, ellos eligieron su pasión artística sobre su pasión amorosa, sin siquiera intentar mantener la segunda, y en un giro de genialidad, la película nos muestra que se equivocaron: En esos últimos gloriosos 5 minutos vimos (tanto ellos como nosotros) cómo hubiera podido ser su vida, vimos que si acaso se hubieran esforzado un poco, si hubieran puestos sus prioridades en orden, si no hubieran permitido que las cosas pasaran en automático, hubieran podido lograr que convivieran las dos, tanto sus carreras artísticas como su romance.

La La Land 2

Creo que el final de la cinta me agrada tanto porque me satisface a un nivel moral: Este par de talentosos idiotas que simplemente esperan a que les lleguen oportunidades, descubren que a causa de su propia pereza la felicidad se les fue de entre los dedos. Es la misma satisfacción que uno tiene cuando a la chavita sexosa la matan en la película de terror: “¡Se lo merece por andar haciendo cosas que no debería!” (quizá está mal sentir eso, pero es naturaleza humana). Y en este caso ellos también se lo merecen por no tener sus prioridades en orden, por buscar el “éxito” antes de la felicidad, cuando se supondría que el éxito es únicamente un vehículo para conseguir la felicidad.

Creo que esa también es la razón por la que Hollywood está tan enamorado de la cinta, porque ese es justamente el drama con el que todos ellos se pueden identificar: El ver cómo sus seres queridos, cómo sus parejas, rompen lazos con ellos a causa de su fama, a causa de los rigores de la industria; esa inquietud de no saber si tomaron la decisión correcta, de si hubieran podido retener a su esposo o esposa, a su novio o novia, si tan solo les hubieran ofrecido un poco más de su tiempo.

Y además, creo que esa es una lección que todos debemos aprender, no sólo los famosos, que aunque el poder y la fama se muestran atractivos y excitantes, nunca debemos dejar de lado a la familia, a nuestros seres queridos, las cosas que importan más allá de a un nivel material, o nos vamos a arrepentir, ¡vaya que nos vamos a arrepentir!

La La Land 3

Por este par de razones creo que sí es conveniente y valioso ver La La Land, aunque sea una vez.

¿Quiere decir que cambio mi calificación? ¡No! Porque a pesar de que la película sí tiene su valor, no hay escusa para que la música sea tan sosa y mediocre (¡Por La Gran Marmota, es un musical!). Y hay muchos filmes que han logrado desarrollar ideas aún más profundas sin la necesidad de ser aburridos. Lo único que sí puedo decir, es que a pesar de que sea tan enfadosa, a pesar de que sus protagonistas sean insoportables, a pesar de que desearía que pusieran una pista marcial en lugar de la banda sonora que tiene (por lo menos tendría más personalidad), a pesar de todo eso, me da gusto que exista La La Land.


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2 Comentarios

  1. El final me encantó donde Seb y Mia (en unos minutos de unidad que se regalan) se echan un salto al pasado recordándose e imaginando su presente juntos aparentemente mejor o más felices… pero nunca sabrán si sus decisiones fueron o no las correctas (porque nunca nadie lo sabe). Eso es lo hermoso del final, lo HUMANO del final…

    • Elías

      February 20, 2017 at 1:15 am

      Sí, el final se llevó toda la película. Y de hecho, sospecho que en base al final el autor desarrolló el resto de la historia, por la forma en la que toda la narración te lleva a esa escena tan impactante.

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