Vamos analizando las alegorías religiosas y filosóficas de mother!… con su buena dotación de spoilers, por supuesto…

Poster de ¡madre!

Poniéndonos todos filosóficos con ¡madre!

Jennifer Lawrence, la protagonista de la película y la única participante del proyecto que ha sido directa acerca de la simbología de la obra, menciona en una entrevista al periódico inglés Telegraph: “Ella [la película] muestra la violación y tormento de la Madre Tierra (de ahí viene el título de “¡madre!”, supongo)… yo represento a la Madre Tierra, Javier, cuyo personaje es un poeta, representa una forma de Dios, un creador; Michelle Pfeiffer es una Eva al Adán de Ed Harris. Hay un Caín y Abel, y el escenario muchas veces se parece al jardín del Edén… Para que Darren hubiera tomado estos masivos elementos bíblicos y los condensara en una narrativa acerca de una casa y una pareja, creo que es sencillamente brillante.”

Por su parte, Darren Aronofsky, el guionista y director, le dijo a Variety: “Salió de vivir en este planeta y como que ver lo que está ocurriendo a nuestro alrededor y no poder hacer nada.  Simplemente tenía mucha furia y enojo, y quería canalizarlo en una emoción, en un sentimiento. En cinco días escribí el primer borrador del libreto… Como que simplemente salió de mi.” Y en una sesión de preguntas y respuestas en Reddit, agregó: “Cuando estaba pensando en la relación de la Madre Tierra con la gente, decidí aproximarme a las historias de la Biblia como una forma de describir una versión de la historia de la gente en la tierra.”

Aronofsky en ¡madre!

“… Ah, y me faltó agregar que el personaje principal de la película es un autor alabado por las mazas por sus obras llenas de simbología que se vuelven una guía espiritual para la gente… cualquier parecido con migo mismo es mera coincidencia… ¿o no lo es?”

Con los comentarios anteriores, podemos llegar a la conclusión de que por un lado, la película se supone (se supone) que gira en torno a un naturalismo centrado en el concepto de la Madre Tierra y el impacto del ser humano en ella, y por el otro, también se supone, a las narraciones de la Biblia.

Voy a empezar el análisis desde la perspectiva bíblica:

Tenemos a Dios padre, el poeta; a una casa que representa a la Tierra, que contiene en uno de sus cuartos el Jardín del Edén, y a una personificación de la Tierra misma (lo que sí se desvía bastante del catolicismo); tenemos a Adán, quien tiene una notable herida en el costado antes de que aparezca Eva; tenemos al pecado original, a Eva destruyendo el cristal que cimentaba la Tierra, y a Dios (el poeta) cerrando para siempre  las puertas del Edén a raíz de esta acción; tenemos a Caín y Abel, y a Caín matando a Abel; tenemos al hijo de Dios, un mesías esperado, quien es sacrificado por la humanidad, su cuerpo y su sangre siendo consumidas por ella.

Hasta aquí todo bien. Por lo menos superficialmente, podemos notar algunas referencias bastante claras a la Biblia, ¿verdad? El detalle está en que estas alegorías tienen muchos problemas cuando las analizamos a fondo:

1- Jesús no es un hijo de la Tierra, los seres humanos son hijos de la Tierra, Jesús es la materialización de Dios mismo en ella. Si pensáramos en Cristo como algo terrenal, perdería todo su concepto de divinidad. Por lo mismo que es divino, Cristo no puede morir como los mortales; en la Biblia su muerte fue temporal y después ascendió a los cielos.

¿Pero por qué este concepto tan básico de la Biblia, la resurrección de Cristo, no se agregó a la cinta? Porque si el hijo de Jennifer Lawrence hubiera renacido, ella no hubiera entrado en su frenesí destructivo, no hubiera quemado la casa y se hubiera escapado del ciclo de muerte y sufrimiento en el que estaba atrapada, que era precisamente lo que quería mostrar Aronofsky.

Además, y esto se podría decir que es todo el punto central de la Biblia y el cimiento del catolicismo como religión, el sacrificio de Cristo fue voluntario, libre, consciente y planeado, y quizá lo más importante, fue algo bueno, algo muy bueno que, de hecho, abrió las puertas del Edén y solventó el pecado original. El pensar que el acto que resultó en la salvación de todos los hombres de acuerdo a la Biblia, va a desembocar en la destrucción de todos los hombres, no tiene ningún sentido.

Reacción ante ¡madre!

“¡Oh, no! ¡Mi hijo voluntariamente salvó a todos los hombres y ascendió glorioso a los ciel… bueno… supongo que si lo vemos así no se escucha tan malo…”

2- Quizá los hombres o “invasores”, resultan malvados en la película, pero si hay un personaje claramente identificable como villano, ese es el poeta, ese es Dios. El poeta es el que desde un inicio le ocultó la realidad de su situación a Jennifer, el que metió a gente desconocida a su casa sin consultarlo con ella, el que convivía con los invasores abandonándola, el que le arrebató a su hijo para que fuera sacrificado, y el que por si todo esto fuera poco, la mantiene atrapada en un ciclo interminable de sufrimiento. ¿Dónde quedó el Dios misericordioso del Nuevo Testamento? En mother! por lo menos no está.

Javier en ¡madre!

“¡Y todo eso te va a pasar una, y otra, y otra vez… pero que conste  que los hombres son los malos y fuera de control, yo sólo te torturo interminablemente porque soy misericordioso…”

3- Y hablando del ciclo interminable de sufrimiento, en el catolicismo no existen los conceptos de una realidad cíclica o la reencarnación.

Sin embargo, sí hay una religión/filosofía que considera la reencarnación, que habla de dioses egocéntricos quienes mantienen a los hombres atrapados en la tierra, y que se enfoca en todo el sufrimiento sin fin que ocurre en ese ciclo: El budismo.

Y convenientemente, desde la perspectiva del budismo, el budismo y el catolicismo no son mutuamente excluyentes. Así es que si decimos que Aronofsky estaba utilizando la Biblia, una fuente más conocida e idetificable en occidente, para desarrollar un concepto budista, todo se cierra perfectamente, ¿verdad? … ¡No! Porque para ser una descripción de la realidad de acuerdo al budismo le falta un pequeño detalle… ¡Buda!

A  pesar de que el budismo, en efecto, habla de un ciclo interminable de sufrimiento, ofrece una salida, la figura del Buda. Un líder que ayuda a los seres sintientes a escapar del ciclo, y a diferencia de la figura de Cristo, la aparición de Buda no es un evento único, sino que siempre hay un Buda, y en el momento en el que sus enseñanzas comienzan a olvidarse, deteriorarse, en el momento en el que los seres sintientes se vuelven a ver atrapados, surge un Buda nuevo.

Eva en mother!

“¿Saben qué? Me iba a quedar para todo esto del pecado original, pero estuve hablando con un tal Buda, y me dijo que me podía escarpar de este ciclo de sufrimiento. Así es que en vez de caer en tentación, me puse a meditar, me iluminé y ya me voy. Besos, bye.”

Pero en esta película no tenemos ni a un Buda liberador ni a un Cristo heróico y salvador, sino puro sufrimiento y ninguna salida.

El objetivo de las religiones y filosofías de las que se presta Aronofsky no es únicamente llorar y sufrir,  sino el desmenuzar, analizar y descifrar los grandes problemas universales, más grandes que el hombre mismo, para encontrar un camino de acción, para hallar una salida; el autor decide ignorar todo esto para concretar sus objetivos artísticos. En otras palabras, lo que Aranofsky nos está presentando no es filosofía, sino un gran berrinche, y un berrinche que ni si quiera tiene que ver con “la Madre Naturaleza”, sino con un sufrimiento muy propio y personal, el dolor en el que él mismo se ve al intentar ser un autor relevante que inspire a todos, a sabiendas que ese esfuerzo va a implicar el descuidar a su propia familia, problema al que probablemente no le ve una solución.

Y eso está bien. Lo que no está bien es que nos quiera dar gato por liebre, lo que no está bien es que nos quiera vender su sufrimiento personal como esta gran historia épica universal para verse más “artístico”.

¿Pero y la interpretración naturalista de la Madre Tierra?

Esa tiene un problema aún más grande, y es que en la película, los seres humanos no son hijos de la Madre Tierra, sino criaturas externas que la invaden. ¿Acaso sugiere Aronofsky que los seres humanos somos extraterrestres? De hecho, vemos que Jennifer Lawrence tiene un gran apego por quien sí es su hijo (y quien no lo debería ser, por razones ya explicadas), ¿no podríamos esperar un trato similar por el resto de la gente si fueran sus hijos y no un montón de invasores salidos de quién sabe dónde?

Resulta curioso que el simbolismo más importante, el de la Madre Tierra que le da el nombre a la obra, esté tan mal empleado, que el personaje que debería ser la madre, ni si quiera es madre de quienes deberían ser sus hijos.

Jeniffer en ¡madre!

“¿Si yo fui “¡madre!” únicamente durante unos minutos al final de la película, qué se supone que fui durante el resto?”

Si consideramos que los seres humanos, somos en realidad, hijos de la Madre Tierra, la situación toma un matiz completamente diferente. Porque Jennifer Lawrence no sería esta bella y servicial joven, ni su casa cómoda y acogedora. Hay una razón por la que los seres humanos estamos tan empeñados en modificar nuestro entorno, porque la naturaleza nos quiere matar, esa es la ley de la selva. Si Jennifer Lawrence realmente fuera la Madre Tierra, sería una madre abusiva y golpeadora que mantendría a sus hijos viviendo en condiciones precarias y matándose los unos a los otros, sí llegaría un momento en el que sus hijos más inteligentes, los seres humanos, empezarían a re-modelar su casa sin control, reventando cableado y tuberías de por medio. Sin embargo, esos hijos más inteligentes también serían capaces de reparar el daño, porque eso es en lo que se especializan, en modificar el entorno a su conveniencia, y un entorno en decadencia no es precisamente muy conveniente.

Una visión mucho más positiva, y a la vez, más realista, ¿verdad? Pero no tiene a un bebé siendo asesinado y después devorado por las mazas, así es que supongo que no es suficientemente “artístico”.


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