“Edgar Wright es conocido por realizar mezclas de géneros en sus películas, lo que está muy bien… ¿pero cómo se supone que le vamos a vender esta cosa al público?” —Equipo de Marketing de Sony Pictures.

Poster de Baby Driver

Reseña de Baby Driver de Edgar Wright

Baby (Ansel Elgort) padece una enfermedad que le hace escuchar un zumbido constante, mismo que enmudece manteniéndose conectado a su iPod (lo que lo vuelve funcionalmente un cyborg), además, fue criado por su abuelastro mudo Joseph (CJ Jones), por lo que no es precisamente un gran conversador. Por lo anterior, cualquiera podría pensar que Baby es lento, o que hasta tiene algún tipo de retraso, sin embargo, Baby es todo menos lento. De hecho, Baby maneja tan rápida, precisa y espectacularmente, que Dominic Toretto de Fast and the Furious y Frank Martin de The Transporter se morirían de la envidia si lo vieran conducir.

Baby en Baby Driver

“… además, la mayoría de las veces sencillamente no me importa lo que la gente dice.”

Estas inhumanas habilidades son utilizadas por Doc (Kevin Spacey), un planeador de grandes robos que mantiene chantajeado a Baby y lo obliga a operar como conductor en todos sus golpes, aunque desde su perspectiva, le está haciendo un favor al abrirle las puertas a una carrera muy lucrativa.

Doc en Baby Driver

“¿Tienes idea de las miserias que le pagan a un profesionista en estos días?”

Entre los criminales con los que trabaja nuestro pequeño transportador destacan los muy enamorados Buddy (Jon Hamm) y Darling (Eiza González), así como el inestable pero perspicaz Bats (Jamie Foxx). Pero a pesar de sus actitudes en veces juguetonas, este no es el típico equipo de ladrones de película de acción, aquí no hay camaradería o algún código de conducta básico que evite que se maten entre todos, los criminales que vemos en esta película son crueles y desalmados asesinos. Uno pensaría que resultaría más conveniente el minimizar la cantidad de víctimas para evitar llamar la atención de las autoridades. Bueno, estos tipos asesinarían a uno por pensar así.

“¡¿Qué?! ¿También vamos a robar algo? Yo sólo estaba aquí por el placer de matar…”

Cuando conoce a Debora (Lily James) y se aproxima el día en el que por fin terminará de pagar su deuda con Doc, Baby intentará salir del negocio y reformar su vida. Sin embargo, tendrá que afrontar la realidad de que sus compañeros de trabajo no dudarían en eliminarlo a él, y a todas las personas que él ama, si lo llegaran a considerar un peligro potencial tan grande como pisar un LEGO.

Baby Driver (me rehúso a utilizar el nombre que le pusieron en latinoamérica) es una película de Drama.  Wikipedia asegura que es una cinta de acción y comedia, el mismo tráiler haría pensar que se trata de un filme de acción pura, pero no, Baby Driver es una película dramática, con tintes de acción y hasta de musical, pero en el fondo es un drama hecho y derecho.

Quiero hacer mucho hincapié en esto, porque por un lado, es el único “pero” que le podría poner a la película, y porque creo que esta publicidad engañosa es un verdadero problema.

Hollywood está enamorado del género del drama, de hecho tengo un artículo (que convenientemente pueden encontrar en la pequeña lista de recomendaciones aquí abajo) que desarrolla este concepto. Así es que si una película es promocionada como cualquier otro género, pero termina siendo un dramonón, los críticos la van a amar. Pero ese no es el caso con el público, quienes a veces sencillamente queremos disfrutar una tonta pero dinámica cinta de acción con efectos especiales vistosos y música movida, por lo que la sorpresa de que en realidad se trata de un drama podría resultar grata o decepcionante, dependiendo de quién la vea y lo que esperaba ver.

Debora y Baby en Baby Driver

“¡Qué bonita pareja! Sería una lástima que esta película fuera un dramonón y no tuvieran idea de lo que les espera…”

El mejor ejemplo de este fenómeno es Pan’s Labyrinth (El laberinto del Fauno), promocionada como una película de fantasía que resultó ser un drama de la guerra civil española. Y cuando el público esperaba ver seres mágicos felices, terminó viendo una historia de violencia y abuso infantil. La crítica la amó, pero muchos la odiamos, no porque fuera mala, sencillamente porque no era lo que queríamos ver.

Haciendo a un lado las cuestionables decisiones del equipo de marketing, Baby Driver es brillante:

De inicio, Baby Driver nos sorprende con su faceta de musical de acción, vemos a nuestros protagonistas cantar y bailar, lo que se esperaría de cualquier musical, pero como estamos hablando de un musical de acción, además tenemos autos que danzan sublimes coreografías al ritmo de la excelente banda sonora.

Subaru Impreza en Baby Driver

¡Baila, Subaru, baila!

Todo el elenco nos ofrece convincentes, a veces enternecedoras, a veces intimidantes (muchas veces intimidantes), actuaciones, y resulta tanto interesante como emotivo el ver a los personajes evolucionar de sujetos relajados a individuos llenos de pasión mientras los tintes dramáticos de la película se comienzan a revelar.

La fotografía y cinematografía son impecables, sello característico de las películas de Wright; además, el guión que no deja cabos sueltos y el desarrollo de personaje tan profundo y convincente, consiguen que la cinta sobrepase los límites de lo que uno podría esperar de una película de acción, volviéndose formalmente un drama (como no me he cansado de mencionar).

Por último, quisiera agregar que muy sutilmente y desde los ángulos más inesperados, Edgar Wright se está cimentando como uno de los mejores directores de su generación. Con las combinaciones de horror, ciencia ficción y comedia de la trilogía Cornetto (Shawn of the Dead, Hot Fuzz y The World’s End), así como la psicodélica Scott Pilgrim vs the World, y ahora el alucinante musical de acción dramática Baby Driver, el director inglés ha demostrado que con su creatividad y precisión de cirujano es capaz de tomar cualquier género “menor” y elevarlo más allá de sus límites aparentes.

A pesar de que me quedara con ganas de ver menos drama y más musical de acción, Baby Driver resulta brillante en todo sentido, por lo que se lleva 5 marmotas que no dejan el maldito iPod a un lado para ponerte atención por un par de segundos, de 5.

Cinco marmotas


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