“Vamos a crear a estos clones humanos, pero superiores a los humanos quienes los creamos, y después los esclavizamos. ¿Qué podría salir mal?” —Eldon Tyrell.

Poster de Blade Runner

Reseña de Blade Runner: The Final Cut de Ridley Scott

A la corporación Tyrell se le ocurrió la brillante idea de crear seres humanos artificiales, de nombre replicants, más fuertes, rápidos y resistentes que un humano normal, y por lo menos tan inteligentes como sus diseñadores. ¿Su única falla? Como “nacen” siendo adultos, tienen de poca a nula experiencia emocional, por lo que sus respuestas a situaciones emocionales resultan conflictivas. Y para evitar que se desarrollen en el único ámbito que son superados por los humanos, a los genios de Tyrell se les ocurrió limitarles su esperanza de vida a cuatro años. Porque de seguro estos super clones no van a hacer todo lo posible por acabar con el estatus quo que los oprime y detener lo que sea que los está matando lentamente por dentro, ¿verdad?

Roy Batty en Blade Runner

“… y además los hacemos inmunes a los elementos… y los entrenamos en combate militarizado. ¿Qué podría salir mal? —Eldon Tyrell

Es el año 2019, y Rick Deckard (Harrison Ford), un agente entrenado específicamente para retirar (por no decir matar) a replicants rebeldes, tendrá que salir de su propio retiro para detener a cuatro de estos androides que han llegado a Los Angeles a hacer lo que cualquier persona sensata haría en su situación, y de paso responderse preguntas existenciales acerca de la humanidad de estas sorprendentes criaturas, y la suya propia.

Blade Runner presenta una historia bastante simple… demasiado simple para una película de ciencia ficción, diría yo. Sin embargo,  la cinta está cargada de simbolismo que le ofrece un extra a la narrativa, y es dentro de este simbolismo, entre imágenes y poesía, que se encuentra la profundidad de Blade Runner, es ahí donde la obra nos cuestiona el valor de lo que consideramos humanidad.

Unicornio en Blade Runner

Este inocente unicornio de origami podría ser la respuesta a la vida, el universo y todo… o un inocente unicornio de origami…

Pero a pesar de ser un gran clásico, y cimiento del cine de ciencia ficción contemporáneo, Blade Runner no es una película perfecta: Es lenta, conteniendo escenas completas en las que realmente no ocurre nada de relevancia; además, la actuación de Harrison Ford, sobre todo comparándola con la sublime interpretación de Rutger Hauer como el replicant mayor, resulta plana e insípida. A veces es difícil decidir quién es el humano y quién el humanoide.

Deckard en Blade Runner

La cara, entre confusión e indiferencia, que tiene Harrison Ford durante toda la película, TODA la película.

Quizá lo más destacable de Blade Runner es el aspecto visual. Me parece tan increíble que una película de inicios de los 80’s sea tan superior visualmente al promedio de películas contemporáneas, que creo más plausible que sus acontecimientos realmente hubieran ocurrido y sido filmados en 2019, y por alguna peculiaridad temporal la cinta llegara a las manos de Ridley Scott en 1982, a la opción menos razonable y sensata de aceptar que hace 35 años tuvieran cámaras y efectos especiales a la par de los actuales… lo que es bastante absurdo…

Los Angeles en Blade Runner

Nadie se lo imagina, pero en un par de años la arquitectura azteca volverá a ser tendencia.

Independientemente de las peculiaridades en su flujo, y una actuación no tan estelar del señor Ford, creo que el hecho de que una película de ciencia ficción logre verse, y sentirse, actual después de 35 años, amerita en automático una calificación perfecta. Y si a eso le sumamos la inspiración que ha sido para tantas obras posteriores, y sus tintes filosóficos, a Blade Runner no puedo sino darle 5 marmotas que sueñan con ovejas eléctricas de 5.

Cinco marmotas

 

 

Acerca de la “Final Cut (Edición Final)”: Blade Runner tiene hasta la fecha 7 ediciones diferentes, entre ellas, la “Edición del director” de 1992, que Ridley Scott dice que no es la versión oficial del director, y considerando que él es el director, algunas personas tienden a creerle. La “Edición final” de 2007 es la edición remasterizada sobre la cual Ridley Scott tuvo completo control creativo, y por lo tanto, la más cercana a la visión del autor.


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