“Podrá sonar como una locura, pero me gustaría hacer una película de Cars que se centrara en carreras de autos” —Brian Fee.

Poster de Cars 3

Reseña de Cars 3 de Pixar

Lightning McQueen lleva años triunfando en la Piston Cup (nosotros continuamos sin ver por lo menos una copa ganada, pero supongo que no nos queda otra opción más que creerle a Pixar en esto), sin embargo, han empezado a entrar autos más rápidos y tecnológicamente avanzados a la categoría, como Jackson Storm, un carro de última generación, quien derrota sin dificultad a McQueen con una actitud que nos recuerda a los tiempos de novato del carismático auto rojo… pero aún más molesto, arrogante e irrespetuoso.

Jackson Storm en Cars 3

“¿Por qué todos aman a McQueen y me odian a mi? No es mi culpa el no haber tenido una epifanía en un pueblo de paso”.

Después de un terrible accidente en el que McQueen queda destrozado e hizo enmudecer a toda la sala (yo no se por qué, es un auto, se puede reparar), “El Rayo” se ve obligado a evaluar su estadía en las competencias. Pero una interesante oportunidad arriva cuando su patrocinador, Rust-eze, es comprado por el señor Sterling (un auto concepto con inspiración inglesa y alemana), un fanático de nuestro bólido carmesí quien encarga a Cruz Sanchez (otro auto concepto que me recuerda a un Corvette Stingray Concept 2009) entrenar a Lightning McQueen para que esté en perfecta forma y tenga oportunidad de derrotar a estos nuevos y peligrosos rivales.

Choque en Cars 3

¡La tragedia! ¡McQueen chocó! No es como si tuviera partes mecánicas fácilmente reemplazables, así es que sólo nos queda suponer que ha muerto y no lo volveremos a ver…

Lightning McQueen tendrá que recordar su entrenamiento con Doc Hudson, y entre otras cosas, meditar si el correr en la pista es su única razón de existir o si podría llegar a sentirse pleno realizando alguna otra actividad después de un retiro, que irremediablemente, tarde o temprano, va a ocurrir.

¡¿Pero qué es esto?! ¿Una película de Cars que se enfoca en carreras de autos?

Así como Cars se basa en Doc Hollywood, y Cars 2 en James Bond, Cars 3 nos recuerda a Rocky 4 con algunos toques de Rocky 5. En otras palabras, Cars 3 es un película deportiva, lo que tiene mucho sentido cuando tus personajes son autos deportivos, mucho más sentido que tenerlos en una comedia romántica o un filme de espías.

Mater en Cars 3

“¡Hola, amigo! Soy Mater hablando desde el centro de operaciones del MI6… ok, en realidad estoy en Radiator Springs, ya que la trama ha decidido hacerme a un lado. De hecho, la historia ignora todo lo ocurrido en Cars 2 como si nunca hubiera existido, lo que supongo que es lo mejor”.

Ahora, Cars continúa teniendo el notable problema de estelarizar autos viviendo dramas humanos en un mundo diseñado para humanos (problema a nivel narrativo, porque a nivel comercial no paran de vender juguetes).

La trama de Cars 3 gira alrededor del concepto de que Lightning McQueen se está volviendo obsoleto ante nuevos autos de carreras, lo que tiene mucho sentido desde una perspectiva humana, ya que cuando uno se vuelve viejo los huesos, músculos y articulaciones ya no responden igual, inclusive las habilidades cognoscitivas comienzan a degenerarse, por lo que es imposible mantenerse competitivo contra jóvenes en el pináculo de sus fuerzas (por lo menos hasta que lleguen los cyborgs, cuando lleguen los cyborgs los jóvenes van a temblar). Pero Lightning McQueen es un auto, todas sus partes pueden ser cambiadas por piezas más potentes, ligeras y aerodinámicas. De hecho, durante la franquicia hay referente de personajes que han recibido modificaciones de esta índole. Por lo que el gran “problema” a resolver durante la película, en realidad no es un problema en absoluto. Sin embargo, intentar encontrarle sentido al mundo de Cars es como intentar… intentar… mmmm… no se me ocurre algo más absurdo e irracional que el mundo de Cars… pero considerando que ya vamos en la tercera película, creo que ya no tiene sentido el buscarle un sentido a un mundo que claramente no lo tiene y nunca lo va a tener.

El Rayo McQueen en Cars 3

“No es por criticar su entrenamiento, yo se que el arrojarme anclas debe tener alguna base científica y racional… ¿pero por qué no le hacemos un upgrade a mi motor por uno más potente?”

Sin embargo, al estar en su elemento, carreras de autos, los personajes se desenvuelven mucho mejor en la historia (por más irracional que continúe siendo ésta). Historia, que además de ser apropiada para sus personajes, tiene un gran contenido emocional. Porque no únicamente los deportistas se pueden sentir identificados con la amenaza del cambio y las nuevas generaciones, con el miedo a verse obsoleto, eso es algo que a todos nos afecta, y considerando la velocidad con la que están llegando estos cambios, nos afecta cada vez a una edad más temprana.

Además, las escenas de acción son más emocionantes. El resultado de las carreras tiene consecuencias de mayor peso, por lo que las carreras tienen una intensidad que no se había visto en esta franquicia.

Pero me queda claro que Cars 3 ha dejado de ser una película para niños, ya que su tema principal deberá resonar mucho más en sus padres, quienes son los encargados de criar a esta nueva generación entrante.

Y quizá eso es lo que destaca a Cars 3 de las películas anteriores, que no está únicamente pensada en ilusionar a los pequeños con vistoso carritos de ojos grandes haciendo cosas llamativas en la pantalla para que terminando la cinta comiencen una campaña de fastidiar y hacer berrinche hasta que sus padres les compren el juguete del “Rayo” McQueen. No, está pensada en agradar a los padres, para que éstos sean los que lleven a sus hijos a la juguetería a comprar el juguete del “Rayo” McQueen, porque ellos mismos se sienten identificados, sienten empatía por él. Y con una película enfocada a adultos, no niños, Pixar se vio obligado a desarrollar una buena historia con buen desarrollo de personaje para un público más exigente (o que debería ser más exigente, por lo menos).

Simulador en Cars 3

Claro que si yo fuera un niño, no le pediría a mis padres un juguete del “Rayo” McQueen, sino uno de esos fabulosos simuladores. ¡Miren nada más qué cosas más maravillosas!

A pesar de las incongruencias que no pueden dejar de estar presentes en su mundo, a Cars 3 le doy 4 marmotas que no quieren dejar la Piston Cup de 5, por manejar una historia madura, conmovedora, y sobre todo, muy adecuada para unos carros de carreras con ojos grandes que están a la venta en forma de figuras, playeras, vajillas, ropa de cama, blancos, y prácticamente cualquier cosa que se pueden imaginar, en la tienda de autoservicio de su preferencia.

04 marmotas

 

 

Nota: En las películas de Disney y Pixar el director suele quedar en segundo plano, ya que la responsabilidad del proyecto se le atribuye al estudio completo. Sin embargo, me gustaría reconocer el trabajo de Brian Fee, quien en su primer papel como director logró elevar una franquicia que parecía que no tenía absolutamente nada que ofrecer.


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