Reseña de It: Chapter One (Eso) de Andy Muschietti

“Y después de 27 años, todos seguimos flotando…” —Pennywise, el payaso danzarín.

Poster de Eso

Reseña de It: Chapter One (Eso) de Andy Muschietti

Pennywise, el payaso danzarín (Bill Skarsgård), es una criatura extradimensional que habita en Derry, Maine, y a quien le encanta comer niños; porque como todo buen monstruo de armario sabe, los niños son deliciosos, sobre todo cuando están asustados. Para conseguir que los niños queden en su punto, el infernal saltimbanqui, a quien su cualidad de manifestarse en diferentes formas le confirió el apodo de “It” (o “eso” en español), utiliza los peores miedos y pesadillas de sus pequeñas víctimas contra ellas.

El club de los perdedores, un grupo de niños especialmente groseros e insoportables, aunque no tan psicóticos como el niño promedio de Derry, tendrán que detener a  la abominación para salvar sus vidas y al pueblo.

Niños en Eso

¡En serio, ¿de dónde sacan a esos niños psicópatas?! Pareciera que en la primaria los entrenaran para volverse asesinos seriales.

Creo que las personas involucradas en esta película no entienden por qué los payasos dan miedo. Los payasos no son aterradores porque uno sospeche que ocultan en sus bocas una serie de colmillos, los payasos son aterradores por la misma razón que lo son las muñecas, los mimos, los robots humanoides, y todas esas criaturas que parecen humanas… pero no resultan humanas del todo.

Las personas somos sociables por naturaleza, y a través del tiempo nos volvemos expertos en evaluar y predecir el comportamiento humano. Por eso nos ocasionan conflictos las cosas que parecen humanas, pero no del todo; porque nos desconciertan y no sabemos qué esperar de ellas. El terror está en lo extraño, el terror está en la incertidumbre.

Pennywise, en la miniserie de 1990, no necesitaba hacer demasiado para resultar aterrador, sencillamente podía estar parado con sus globos, saludando, en un lugar donde no había explicación racional para que ahí se encontrara un payaso, y a uno se le ponía la piel de gallina. Los colmillos y desplantes claramente violentos del nuevo Pennywise, son extra e innecesarios.

Pennywise en Eso

Si sabes que un payaso se te va a abalanzar a la primera oportunidad, lo recibes con un batazo en la cara y asunto arreglado. Si únicamente está parado amenazadoramente, y no estás seguro de si siquiera lo puedes tocar, porque la situación es tan surreal que la criatura pareciera incorpórea, ¡¿cómo lidias con eso?!

¡Y los niños! ¿Cómo definir a esos condenados chiquillos?.. Digamos… digamos que no pueden pronunciar una docena de palabras sin mencionar sus genitales, la vida sexual de las madres de sus compañeros, o una desagradable combinación de las anteriores. Yo entiendo que algunos niños son así, que es una interpretación realista de sus acciones… como realista es el deseo de sus maestros de estrangularlos, únicamente limitados por la amenaza de cárcel, y la pérdida de un sueldo seguro, supongo. Porque dudo que para un maestro sea fácil conseguir trabajo con un historial de estrangulamiento infantil… aunque sospecho que en mi secundaria no revisaban muy bien esos historiales… En fin, el punto es que a pesar de que es una realidad que los niños pueden llegar a ser en extremo groseros e insoportables, la película debería hacer lo posible para que yo genere empatía por ellos, y si mientras la estoy viendo me siento como un frustrado maestro de escuela, con ganas de estrangularlos antes de verlos triunfar ante el payaso de la muerte, vamos por muy mal camino.

Otro problema es la época durante la cuál transcurren los hechos : La novela fue publicada en 1986, así es que los personajes viven su infancia a finales de los 50’s para que los lectores  de la novela, quienes también pudieron haber vivido su infancia en esa época, se pudieran sentir mejor identificados con ellos. Siguiendo esa lógica, Muschietti ubica a los niños en 1989, para que los treintones que vamos a ver su película también nos pudiéramos sentir más identificados… o por lo menos creo que ese era el objetivo, porque a veces pareciera que Derry es una ciudad fuera del tiempo:

La bicicleta de Bill continúa siendo de los 50’s, como en la miniserie y la novela; los vestidos de Beth de los 40’s, y a veces pareciera que Mike, el niño negro, se escapó de la película Birth of a Nation, que se estrenó en 1915. Además, está el pequeño gran detalle de que los niños de 1957 tenían actitudes, costumbres y distracciones muy, pero muy distintas a los niños de 1989, por lo que sus acciones, que a pesar de todo tienen que seguir la pauta de la novela, no tienen mucho sentido para su tiempo.

Niños en Eso

Considerando que en Derry los niños son una bola de psicópatas, y los adultos no están mejor, hubiera sido muy conveniente que para 1989 existiera, qué se yo, el fenómeno internacional que fue el Nintendo Entertainment System, para que los niños no psicópatas se pudieran quedar seguros en sus casas jugando.

Esta nueva adaptación de It también tiene cosas muy buenas. Para empezar, y lo más importante, es que en esta ocasión, Pennywise, el payaso danzarín, sí baila. Quizá no baile con mucho ritmo o gracia, pero que de que baila, baila.

Además, aquí los niños son más razonables, o quizá debería decir menos patológicamente ingenuos, y en vez de pensar que van a poder acabar con una monstruosidad alienígena con resorteras y aspersores para el asma, ahora utilizan picas y otras armas improvisadas.

Armas en Eso

¡Una pistola de gas! ¡De eso mero estaba hablando!

Por otra parte, aunque este Pennywise, por su falta de sutileza, es menos terrorífico que el Pennywise de Tim Curry, además de que le falta ese toque de sarcasmo burlón que fuera tan característico de ese personaje, el diseño visual que le dieron al traje de Skarsgård es precioso (de una forma macabra, claro está), y la sonrisa del actor queda en un perfecto punto medio entre amigable y perturbadora.

Pennywise en Eso

No se si correr o acercarme para mirar de cerca su increíble traje vintage y magistral aplicación de maquillaje.

Además, ahora los temores de los niños son más realistas y humanos que los de los niños de la antigua versión, y hasta la novela. Esta vez ya no le temen a personajes de películas, sino a traumas personales que los han atormentado subconscientemente por años.

Pero a pesar de los elementos positivos que brinda esta nueva adaptación, creo que si los niños, los protagonistas, no logran crear empatía con el espectador, realmente no hay mucho que hacer; y estos pequeños y desagradables patanes me resultaron cerca de insoportables, por lo que a It: Chapter One le doy 2 marmotas danzarinas, que esta vez sí bailan, de 5.

Dos marmotas

 


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2 Comentarios

  1. Si saben que el libro de IT es como la pelicula, no? . Los chicos protagonistas son así, con palabrotas y todo. Que reseña estúpida de alguien que no leyó el libro

    • Elías

      September 17, 2018 at 2:01 am

      La crítica a los personajes estaba dirigida hacia lo poco empáticos que resultan, no hacia qué tanto se apegan al libro. El hecho de que los personajes se apeguen al libro, no los vuelve automáticamente más empáticos.
      Después de todo, esta es una reseña de la película, no una comparación de sus similitudes con el libro.
      Cabe destacar que si lo fuera, la película tampoco saldría bien librada, con el cambio de década y la carencia de cierta escena de orgía, muy importante para el libro, y que no aparece en ninguna de sus adaptaciones (ni aparecerá, siendo ilegal el filmarla).

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