¿Quién se iba a imaginar que la película más mexicana de los últimos años no sería una película mexicana?

Poster de Coco

Reseña de Coco de Pixar

Miguel es un niño que vive en un pueblito de algún rincón de México, quien tiene la muy bonita y sana afición por la música . Y no sólo eso, goza de talento innato y pasión por su arte… con el pequeño inconveniente de que su familia desprecia a los músicos, la música y todo lo referente a ella.  ¿Por qué? Resulta que uno de sus tatarabuelos abandonó a una de sus tatarabuelas para perseguir su sueño de ser un gran músico, y esta familia que supera a los Capuleto y a los Montesco  en cuanto a rencores y resentimientos, ya que no odia a una persona, grupo u objeto, sino al concepto abstracto de la música por si  mismo (¡¿Cuánto odio se necesita tener para despreciar con pasión un concepto abstracto?!) ha decidido que Miguel será un zapatero como las cuatro generaciones anteriores a él, y tiene prohibido aproximarse a cualquier sujeto o dispositivo que produzca lo que para ellos es ruido infernal.

Para complicar aún más la cosa, ¿recuerdan al tatarabuelo? Pues resulta que el más grande músico en la historia de México, e ídolo de nuestro protagonista, es del mismo pueblo que la familia de Miguel, abandonó a su familia al igual que el tatarabuelo de Miguel… y vivió durante la misma época que el tan odiado ancestro… ¿coincidencia?

Pedro Infante en Coco

Como que ese ídolo mexicano me parece conocido…

Por las inevitables leyes de la fantasía, que exigen que cualquier niño que tenga dudas acerca de su futuro se embarque en un viaje espiritual por un fabuloso mundo de magia, Miguel termina en la tierra de los muertos, y pareciera que la única forma de regresar es encontrando a su ídolo.

Es curioso como mexicano el ver Coco. Porque Coco es una película de Pixar, desarrollada en  “the good old USA“, con una historia que se desenvuelve en su totalidad en México. Y si México tiene tal tradición cinematográfica que hasta en la misma película de Coco no pueden dejar de mostrarla, ¿por qué esta película no se escribió, dirigió y animó en México? ¿Alguien dijo “apropiación cultural”? Pero por otro lado, ningún estudio de animación mexicano tiene el presupuesto para hacer una película que bien podría ser la más bonita que ha hecho Pixar, el estudio de animación que hace las películas de CGI más bonitas de la actualidad. Y creo que es aún más curioso que precisamente cuando en “the good old USA” vuelven a surgir todos estos sentimientos anti-mexicanos, su estudio más importante de animación estrene una película que celebra la cultura mexicana. Por lo tanto, Coco es cultural, política, y operativamente curiosa desde diversas perspectivas, y tiene un gran valor por ello.

Pero creo que lo más importante es que, sin importar dónde pudiera haber sido realizada, Coco presenta personajes que actúan como auténticos mexicanos, en un entorno auténtico mexicano, rodeados de simbolismos auténticamente mexicanos. Coco no podría ser más mexicana aunque la hubieran animado sobre el lago de Texcoco mientras los animadores eran supervisados por un águila deborando a una serpiente. Y quizá sea por eso que Coco fue estrenada en México, antes que en cualquier otro lugar, y que está siendo tan bien recibida por el público mexicano, quien con nostalgia, no puede sino recordar a sus propias familias al verla.

Abuelita con chancla en Coco

No hay nada más mexicano que una abuelita amenazando a una futura víctima de chanclazos con una chancla.

Sin embargo, además del precioso atractivo visual y que el público mexicano se emociona cuando ve a un personaje animado portando “la verde”, la historia no es especialmente interesante, y Miguel, como protagonista, tiene un desarrollo de mínimo a inexistente. Asimismo, para una película que quiere evocar un sentido de añoranza familiar, la familia de Miguel no es precisamente agradable, digo, es gente, que entre todas las cosas que uno puede despreciar en el mundo, odia los sonidos ligados de forma armónica…

Cachirul en Coco

… o quizá meter un cachirul al mundo de los muertos, meter un cachirul es muy mexicano.

Tengo entendido que mucha gente se ha enternecido hasta el llanto con esta cinta, pero como he mencionado anteriormente, sospecho que ese sentimiento proviene de relacionar a estos personajes con la familia propia. Porque si uno realmente estuviera en los zapatos de Miguel, estoy seguro que los sentimientos que brotarían serían más de frustración que de ternura.

A pesar de que la historia es bastante simple (y tiene algunos elementos que me molestan bastante, mas desenvolveré en un artículo posterior), tanto el enorme atractivo visual como la relevancia que tiene la naturaleza de su elaboración, son más que suficientes para que resulte interesante verla, por lo que obtiene 3 marmotas que odian la música porque su tatarabuelo abandonó a su tatarabuela, de 5.

Tres marmotas

 

 

Por cierto, que como si Pixar sintiera que Coco es tal recompensa que requiere de un desafío para merecerla, antes de poder verla se tiene que pasar por un horrendo corto de 21 minutos sobre Olaf de Frozen. Yo recomiendo saltarse el desafío y entrar 21 minutos tarde a la función.

 


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