“¿Se acuerdan de esa película, “Despicable Me”, que no necesitaba una secuela pero aún así la hicimos? Bueno, seguimos necesitando una escusa para mantener a los minions en tiendas…” —ejecutivo de Universal.

Reseña de Despicable Me 3 (Mi Villano Favorito 3) de Coffin y Balda

Gru y Lucy, o como Lucy los llama, “Grucy” (sí, a Gru tampoco le entusiasma este término), llevan ya un tiempo intentando detener a Balthazar Bratt, un child star ochentero que se volvió super-villano cuando le pegó la pubertad y dejó de  obtener papeles en Hollywood, intentando y fracasando patéticamente. Así es que después de un cambio de administración en la Liga Anti-Villanos, son despedidos, y como en esta película se les olvidó que en la pasada cinta Gru tenía una fábrica de jaleas y mermeladas, manteniendo la infraestructura, mano de obra, y todo lo necesario para comenzar a operar en cualquier momento, quedan hundidos en la desesperación económica.

Lucy y Gru en Mi Villano Favorito 3

Lucy y Gru escoltados diplomáticamente fuera de las instalaciones de la AVG.

Y para colmo, los minions se les van… bueno, considerando que los minions ocasionan más problemas de los que solucionan, creo que a esas alturas es un pequeño alivio.

Minions en Mi Villano Favorito 3

¡Oh, no! ¿Los desastres con patas se quieren ir? ¿Necesitan que les muestre la salida o la pueden encontrar solos, sin derribar la casa en el intento?

Sin embargo, para animar un poco la situación, la película se saca de la manga un hermano gemelo para Gru, Dru, quien contacta al experimentado ex-maloso para que lo auxilie a comenzar su carrera como villano. Porque resulta que la familia de Gru tiene un largo historial de villanía, historial que Gru, después de haber sido villano por años, desconocía, así como Lucy, quien solía ser una agente secreto anti-villanos, con acceso a archivos para atrapar a esos mismos villanos.

Estatua de Mi Villano Favorito3

Si tan solo existiera una… qué se yo… una especie de agencia de inteligencia que se dedicara a mantenerse al tanto de las operaciones de los super-villanos, como para que mantuviera el registro de esta tan notable estirpe criminal…

Si Despicable Me 2 no tenía razón de haber sido hecha, Despicable Me 3 la tiene aún menos. Ya habían introducido a la mamá para completar la familia tradicional, ¿ahora resulta que también necesitamos empezar a incluir a la familia extendida?

De hecho, no sólo es el agregar a un nuevo miembro de la familia, sino que todos los conceptos son repetitivos: Otra vez tienen que detener a un villano, al igual que en la uno y la dos; Lucy aprende a ser madre, como Gru aprendió a ser padre en la película uno y dos; los minions abandonan a Gru al ver que éste no quiere regresar a la villanía, así como el Dr. Nefario lo abandonó en la dos; inclusive, Margo otra vez se ve envuelta en una especie de experiencia romántica…. como en la dos.

Dru en Mi Villano Favorito 3

A falta de minions, Dru toma el papel de caos ambulante.

Despicable Me 3 no tiene absolutamente nada que ofrecer… excepto mantener la marca relevante para que haya una excusa para la presencia de juguetes de los minios en escaparates.

Sin embargo, “Mi Villano Favorito 3” tampoco tiene algo especialmente malo que criticarle, es una película innecesaria, pero bien hecha. Inclusive, si algo se puede decir del equipo de Illumination, es que saben crear personajes únicos, expresivos y carismáticos, y en esta cinta no fue la excepción.

Despicable Me 3 recibe 3 marmotas que después de aburrirse regresan a la vida de villanía de 5, esperando que esta sea la última entrada en una franquicia que es claro ya no tiene nada que ofrecer.

Tres marmotas


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