“¿Por qué a fuerza quieren que meta a un personaje femenino como interés romántico en una película acerca de un chango gigante? ¿Por qué tanta obsesión con las mujeres en el cine? Un día de estos alguien va a perder la vida por andar de obstinado con una rubia… ¡un momento! Creo que eso me da una idea…” —Merian C. Cooper, 1932.

King Kong Poster

Reseña de King Kong de Cooper y Schoedsack

“King Kong” es una película muy extraña. Es cierto que se ha vuelto un icono cultural, y en la actualidad vemos al gorila gigante como algo casi normal, pero pongámonos a analizar el concepto un poco: Una isla olvidada por el tiempo, llena de dinosaurios. Ok, ¿por qué no? Pero además, hay un gorila, una criatura millones de años desfasada con éstos, y además, mientras los dinosaurios conservan su tamaño estándar, por ninguna razón el gorila es gigantesco. Y además, este simio sin garras y colmillos muy cortos, a comparación de los reptiles, puede someter a estos últimos sin demasiada dificultad.

Pensar que King Kong puede derrotar a mano limpia a un T-Rex es como aceptar que un chimpancé pudiera dominar a un velociraptor sólo porque son del tamaño. Por lo menos Godzilla escupe fuego nuclear, dispara rayos por los ojos, y es el resultado de la radiación; King Kong es gigante e invencible porque sí… y ya…

King Kong en King Kong

“Y ultimadamente… ¿Qué soy? ¿El resultado de una evolución anormal, un experimento fallido, un hechizo mal conjurado? ¿Qué hago aquí? ¿Cuál es mi objetivo en la vida? ¿Luchar contra dinosaurios, secuestrar rubias? El ser King Kong conlleva dilemas existenciales que no se imaginarían…”

El punto es que “King Kong” es una película que sólo pudo haber ocurrido en los 30’s, cuando la gente estaba obsesionada con la selva y los simios. ¿Por qué esta extraña obsesión? ¡Ni idea! Me imagino que por la misma razón que en la actualidad los perros (doggos, puppers) tienen loca a la internet, y hace unos años le tocó el turno a los gatos con problemas de dicción.

Pero dejemos el concepto a un lado, y vayamos diréctamente a la película: “King Kong” trata acerca de un aventurero/director de cine de nombre Carl Denham (Robert Armstrong), quien se hizo del mapa de una isla misteriosa. Ya tiene barco, tripulación, armamento y todo, lo único que necesita es una mujer que sus inversionista le están forzando agregue a su próximo filme, lo que es un gran inconveniente, ya que todo mundo sabe que las mujeres no pueden evitar ser una molestia, está en su naturaleza… o por lo menos eso nos dice la película.

Ann Darrow en King Kong

“¡Aaaaahhhh! ¡Aaarrrrghhh! ¡Waaaaaahhh! ¡Oh! ¡Oh! Aaahhhhhh!”

Y si se preguntan por qué tanta misoginia (yo sí me lo pregunté), se debe a que precisamente el estudio forzó al guionista y director, Merian C. Cooper, a tener una actriz que fuera un interés romántico en “King Kong”. Y me imagino que Cooper se vengó presentando a Ann Darrow (Fay Wray) como una criatura histérica que sólo sabe gritar (y grita muy bien, cabe destacar), desmayarse, y despertar para gritar y desmayarse otra vez. Sin embargo, la bastante molesta Ann Darrow es guapa y rubia, por lo que es el objeto de deseo de todos los hombres de la película y hasta de changos gigantes. Ahora, si Cooper odiaba a las mujeres y por eso representó a su personaje así, o si Cooper odiaba estas representaciones tan vacías y denigrantes de las mujeres en el cine, y precisamente por eso no quería una en su película, eso sólo lo sabrá él.

Pero ya me adelanté y me aventé un gran spoiler… así es que “alerta de spoiler“, por si alguno de mis lectores ha vivido bajo una roca desde los 30’s y no sabe de lo que trata la película: El equipo, incluyendo el misógino galán Jack Driscoll (Bruce Cabot), llega a la isla y se encuentra con King Kong, quien se queda obsesionado con la chica gritona porque los gorilas utilizan aullidos como parte de su proceso de apareamiento (esto último lo estoy inventando, pero es la única forma en que tiene sentido en mi cabeza), entran en un enfrentamiento que termina con el chango sobrecrecido en Nueva York. Porque supongo que es una excelente idea el llevarse a un gorila gigante que rompe cuellos de dinosaurios a una ciudad dénsamente poblada. Fin de spoiler.

King Kong vs T-rex

El T-Rex tiene una de las mordidas más poderosas en la historia del mundo animal, pero King Kong tiene su nombre en la película… así es que el resultado de esta pelea es muy claro.

En su tiempo, lo más especial de la cinta, además de la obsesión de la gente por los changos, fueron sus efectos especiales. Estos efectos son preciosamente elaborados, realistas y precisos… para los 30’s… en la actualidad sus monitos de plastilina que se mueven torpemente, causan risa antes que miedo.

Lo que salva a “King Kong” es su trama (y sí, estoy hablando de la trama de una película acerca de un gorila gigante). Por un lado, resulta muy creíble la posición de un aventurero quien está dispuesto a todo, incluyendo el poner en peligro a la gente a su alrededor, con tal de conseguir la fama y el éxito personal; por el otro, la bestia que está obsesionada con la belleza (en forma de una rubia, por supuesto), obsesión que se volverá su perdición. Ambos temas con los que el público se puede identificar ampliamente… si hace a un lado todo el concepto de la isla llena de dinosauros…

Muñeco de plastilina en King Kong

Un muñeco de plastilina… que diga, Jack Driscoll, entrando a la cueva de Kong.

Aunque los efectos especiales han envejecido de una forma risible, es lo sólido de la historia y sus personajes lo que han mantenido a “King Kong” como un clásico relativamente actual, por lo que se merece 3 marmotas gigantes obsesionadas con rubias de 5.

Tres marmotas


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