Productor 1: ¿Te acuerdas de ese guión tan mediocre que recibimos hace años de un “La la land”?
Productor 2: Sí, no puedo decir que me impresionara…
Productor 1: Pues la película “Whiplash” del mismo autor nos dejó varios Óscares.
Productor 2: ¿En serio? Entonces hay que meterle dinero al guión y sacar otros Óscares más.

Poster La la land

Reseña de La La Land de Damien Chazelle

La increíblemente talentosa, atractiva y excelente actriz, Mia Dolan (Emma Stone), está teniendo dificultades consiguiendo un papel en Hollywood, porque aparentemente Hollywood odia a los buenos actores;  mientras tanto, el increíblemente talentoso, atractivo y excelente músico, Sebastian Wilder (Ryan Gosling), tiene problemas manteniendo un trabajo estable, porque aparentemente el mundo decidió que odia la buena música. Este par de irreales personajes se encuentran y comienzan juntos una historia tan sosa y aburrida que literalmente durmió a más de una persona en mi sala de cine, personas, que cabe destacar, compraron boletos para una función especial de pre-estreno para poder ver esta cinta, en otras palabras, hicieron un esfuerzo extra para verla… y aún así la trama los tumbó. Sin embargo, no me extraña que la comunidad de Hollywood esté encantada con La La Land, me los imagino lo suficientemente arrogantes para sentirse identificados con seres tan perfectos, cuya única lucha es demostrarle su genialidad a un mundo que, en su ceguera y estupidez, no aprecia sus divinos talentos.

Emma Stone en La La Land

Soy una simple barista, pero actúo como una actriz experimentada durante los castings. ¡Así de perfecta soy!

Pero para el resto de los simples mortales quienes tenemos que afrontar la realidad de que somos unos buenos para nada, y durante nuestras insignificantes vidas deberemos estudiar, entrenar, y ganar experiencia durante años para llegar a ser… ligeramente aceptables en algo, La La Land no sólo batalla en crear empatía , resulta insultante. Y lo más gracioso es que si uno ve documentales, entrevistas , castings o shows de los primeros años de las estrellas, descubrimos, que de hecho, ellos también empezaron apestando.

Haciendo a un lado la crítica por la falta de realismo, ya que si a realismo vamos, cualquier película de fantasía y ciencia ficción queda peor parada que La La Land, el tener estos personajes tan intachables realmente afecta a la narrativa: Nunca existe ese desarrollo personal, esa lucha que deberían afrontar para conseguir sus objetivos; ellos no tienen nada mal, nada que aprender (y no lo hacen), no tienen retos que enfrentar; si no consiguen sus objetivos es por el “¡Oh tan cruel destino!” o simplemente porque es cuestión de tiempo para que las cosas se den por si mismas, muchas veces sin su intervención; Mia y Seb no van a luchar contra el dragón para salvar a la princesa, ellos ya derrotaron al dragón, es más, nunca hubo tal dragón, es sólo que la princesa es medio caprichosa y no valora a un buen paladín cuando lo ve… pero ya aprenderá (la princesa, no los paladines, ellos son perfectos). Es una extraña narrativa en la que los personajes no se desarrollan, sino que la trama se desarrollan alrededor de un par de personajes inmóviles. Por esta falta de interés y crecimiento de los protagonistas, la cinta carece de pasión, es un drama que carece de drama. ¡Para acabar pronto! La La Land se siente tan conforme con su tono blandengue y mediocre, le da tal pereza el hacer algo con sus personajes, que se toma la libertad de ignorar completamente un perfecto triángulo amoroso. ¡Cuando ni a un triángulo amoroso le inyectas drama, es porque de plano no lo estás intentando!

Ryan Gosling en La la land

“No me pongan demasiada atención, simplemente estoy en un trabajo temporal en lo que la historia decide que mi vida se resuelva.”

Otro punto bajo de La La Land es la música. ¡Por la Gran Marmota, la música! En mi vida había visto un musical en el que a la banda sonora se le diera tan poca relevancia: Las coreografías son precisas (cuando Stone y Gosling no están torpemente intentando bailar tap), la fotografía brillante, cuidada hasta el más pequeño detalle, ¿pero la música?  La música es lo que uno esperaría escuchar en un elevador, no en una película con presupuesto multimillonario. Les puedo decir que yo salí de la sala tarareando “Singing in the rain”, porque algunas de las escenas me recordaron a ese gran clásico, y porque al cruzar la puerta ya se me habían borrado de la mente todas las canciones de La La Land.

Acrobacias en La la land

“Aquí haciendo acrobacias para distraer al público de la música es tan sosa.”

Sin embargo, sin embargo, aún La La Land tiene un punto alto, su final. Ahí es donde todo, todo el drama de la historia se comprime para ofrecerle al público una progresión de escenas sublimes. Me imagino que el autor visualizó este cierre de la historia y en base a eso escribió el resto del guión, porque es claro que toda la energía creativa se encuentra ahí. Pero el espectador se tiene que aventar dos horas de paja para obtener ese pequeño, aunque jugoso manjar. ¿Vale la pena? Me gustaría decir que el final justifica la falta de vida en la película, que borra sus errores (y en parte lo hace), pero después de meditarlo con detenimiento, la verdad es que no me quedó ningún aliciente para volverla a ver. Si la cinta ayudara un poco con melodías pegajosas, con algún personaje gracioso, carismático, quizá otra cosa sería, pero el tener que soportar un par de horas de una película muerta para entonces, sólo entonces, poder encontrarle señales de vida, creo que simplemente no vale la pena.

Cama en La la land

“Bien, amor, ya estamos en la cama. Ahora sí pon La La Land.”

A fin de cuentas, es muy obvio que La La Land es una película manufacturada para apelar a los votantes de los Óscares, a los actores, guionistas, músicos y directores, ellos son lo únicos que se podrán sentir identificados con los “problemas” de estos irreales protagonistas, ya que ellos mismos viven vidas que al resto de las personas nos parecen irreales. Y supongo que la cinta también puede ser del agrado de los que gustan de todo el concepto de Hollywood. No de ese Hollywood crudo, de ese Hollywood de drogas, de luchas de poder, sino del Hollywood de ensueño que es perfecto y precioso aún en sus momentos más oscuros. Pero para el resto de nosotros, La La Land es una lucha constante contra Morfeo, una lucha mucho más intensa que la que experimentan Mia y Seb, una lucha por llegar despiertos a esos últimos 5 minutos.

A “La La Land” le doy 3 marmotas aburridas de 5, porque la película es como la bruja de Blanca Nieves, muy bonita, muy bonita, pero sin corazón.

Dos marmotas

 


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