Reseña de La Planète Sauvage (El Planeta Salvaje) de René Laloux

“¿Conoces al René Laloux? ¿Este director que comenzó su carrera fílmica con un corto animado producido en su totalidad, desde guión hasta animación, en un asilo psiquiátrico? Creo que él es el indicado para dirigir un bonito largometraje familiar.” -Un productor medio loco francés

Reseña de La Planète Sauvage (El Planeta Salvaje) de René Laloux

¿No les parece curioso lo mucho que se asemejan a la Tierra los planetas extraterrestres en Ciencia Ficción? Sin importar si se trata de Marte o algún asteroide sobrecrecido en una galaxia lejana, pareciera que en todos los rincones del universo hay plantas, animales, edificios y culturas similares a la nuestra. Y si en alguna de estas historias, a una chica alienígena se le ocurriera secuestrar a nuestro protagonista para mantenerlo como mascota, lo primero que pensaríamos no es que será sometido a terribles experimentos o tratos inhumanos, al contrario, nos imaginamos que la va a pasar muy bien (guiño, guiño).

Justamente ahí se encuentra la belleza del “Planeta Salvaje”, que cuando Laloux nos presenta con un mundo extraterrestre, realmente es un mundo extraterrestre: Estas extrañas tierras (porque son dos) parecieran sacadas de las perturbadas mentes de Salvador Dali y Max Ernst (por cortesía del diseñador y también pintor surrealista, Roland Topor). A diferencia de, por ejemplo, la bella Pandora presentada en “Avatar”, estos son lugares que se alejan tanto a lo que conocemos, que rompen de tal forma nuestros paradigmas, que lo último que uno desearía es estar ahí. Y sin embargo son bellas… precisamente como un cuadro de Dali, Ernst o el mismo Topor.

Animal en Planete Sauvage

Un animalillo amigable del planeta Ygam. Y no, no estoy siendo irónico, así se ven los animales amigables en “El Planeta Salvaje”.

En La Planète Sauvage la naturaleza, la misma física, no funciona como esperaríamos. Por ejemplo, por algún extraño fenómeno meteorológico, se empiezan a materializar cristales a una velocidad inaudita, cristales que pueden en un instante paralizar, y asfixiar, a algún incauto originario de la Tierra que no tenga forma de saber que basta con un silbido para hacerlos explotar en mil pedazos y detener su propagación. No es que los mundos del “Planeta Salvaje” sean especialmente peligrosos, lo que los vuelve mortales es que no siguen las reglas que conocemos, no tendríamos idea de qué hacer para sobrevivir.

Suelo en La Planete Sauvage

Fracciones del suelo se levantan como espaguetis vivientes al contacto con el agua, porque… ¿por qué no?

Sin embargo, no se dejen ahuyentar por la rareza visual de la película, ya que la historia es sorpresivamente simple: Después del declive de nuestra civilización, un grupo de extraterrestres azules, gigantes y de formas cambiantes, denominados “draags”, se llevan a un puñado de humanos en estado casi salvaje a su planeta natal de Ygam para su domesticación. Los draags mantienen a los “oms” (así nos llaman) como curiosas mascotas. Pero no piensen en mascotas estilo perros o gatos, quienes son vestidos, alimentados, acurrucados y consentidos de tal manera, que la verdad es que viven mejor que yo. Nada de eso, los oms son más similares a roedores o insectos quienes son atormentados en “juegos” infantiles, y de verse liberados, se podrían volver una plaga. Porque cabe destacar, un año humano son dos semanas para los draag, así es que desde su perspectiva, los Oms nos reproducimos como conejos y nuestra población debe ser controlada, a toda costa.

Niños draag jugando con una pobre madre om en la Planete Sauvage.

Niños draag jugando (o torturando, tratándose de insectos es lo mismo) con una pobre madre om.

Será la obligación de Terr, nuestro protagonista, e inicialmente, mascota de la adorable e inocente Tiva, el conseguir que las pequeñas alimañas ganen un poco de respeto por parte de los titánicos alienígenas.

¿Cómo es que nunca había oído hablar de esta película? ¿Tiene algo de malo? Aparte de que sus vistas surrealistas son honestamente perturbadoras, la animación no es muy buena, tiene muy pocos cuadros por segundo. No llega a volverse cansada para la vista, pero sí se nota su falta de fluidez. Sin embargo, su arte es tan original, que vale la pena pasar ese detalle por alto.

Draags socializando en la Planete Sauvage

Un grupo de draags participando en un… este… ¿cómo se le llama a eso? Bueno, mediante el uso de un… este… ¡No, no tengo idea de lo que está pasando!

A La Planète Sauvage le doy 4 marmotas gigantes incorpóreas de 5, porque no será una película perfecta, ni especialmente amigable… de hecho es muy, muy perturbadora… pero es una experiencia única.

04 marmotas

 


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2 Comentarios

  1. Me gustó mucho como se va desarrollando la historia y como poco a poco te va introduciendo en la “historia” por que debo confesar que al inicio es un poco extraño entender que esta pasando o hacia donde va, ya que no sabes si son animales, insectos, y si los otros son aliens, moustros, dioses(?).
    Y si es bastante peculiar la animación pero creo que es parte de su peculiar encanto haha.

    • Elías

      March 10, 2017 at 1:58 am

      Gracias por tu comentario, Amanda.

      Creo que a propósito se deja un poco ambigua y críptica la situación de los seres humanos para aumentar todo este sentido de extrañeza en este mundo tan perturbador.

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