Ejecutivo de Fox 1: … oye, acerca de esta película “Prometheus”, hay cosas que sencillamente no tienen sentido.  ¿No deberíamos decir algo?
Ejecutivo de Fox 2: ¡¿Cómo crees?! ¿Y arriesgarnos a que el maestro Ridley Scott ya no quiera trabajar con nuestro estudio? Mejor no digas nada, probablemente el público ni se de cuenta…

Poster de Prometeo

Reseña de Prometheus (Prometeo) de Ridley Scott

Un extraterrestre grandote y tan güero que pareciera que en su sistema solar no hay un sol que lo bronceé aunque sea un poco, se bebe un tarro de líquido negro que se mueve (no lo juzguen, para lo que sabemos, en su cultura es un manjar) al lado de una cascada mientras su nave se aleja a través de las nubes. Este dinámico líquido lo desintegra a un nivel genético (ok, ya lo pueden empezar a juzgar), y lo que queda de su cadáver cae al agua. Su ADN se reensambla, y el espectador se queda suponiendo que acaba de presenciar la creación de la humanidad en la Tierra.

Yo pensaría que vertiendo un poco de su sangre mezclada con el líquido negro en el río hubiera conseguido el mismo efecto, pero no soy un extraterrestre grandote y güero como para entender las complejidades de su ciencia bio-genética, además de que su noble sacrificio nos brinda una escena mucho más impactante, ¿verdad?

Engineer en Prometeo reseña

“¡Carajo! ¡Nunca gano en piedra-papel-o tijera!”

Unos cuantos millones de años más tarde, un par de antropólogos, Elizabeth Shaw (Noomi Rapace) y Charlie Holloway (Logan Marshall-Green), encuentran pinturas rupestres, murales y demás obras de arte antiguo que representan a un sujeto grandote apuntando hacia un sistema solar que recientemente se ha descubierto tiene un planeta convenientemente equivalente a la Tierra. Ellos suponen que se trata de una especie de “invitación” de sus creadores porque… en esta película toda la “ciencia” de sus supuestos “científicos” está basada en suposiciones y corazonadas. De hecho, la frase característica de la “doctora” Elizabeth es “Es lo que elijo creer”. Porque quién necesita el método científico cuando se tienen creencias personales, ¿verdad?

Mapa en Prometeo

“Miren humanos, ¿ven ese sistema planetario? ¡No vayan ahí!”

Una megacorporación envía una misión liderada por la innecesariamente antipática Meredith Vickers (Charlize Theron) siguiendo este supuesto mapa. La tripulación además incluye un sospechoso robot de nombre David (Michael Fassbender), quien por voluntad propia, opta por re-programar su personalidad a la imagen de uno de los personajes más insoportables en la historia del cine, el petulante Lawrence de Arabia. Junto con ellos van Charlie, Elizabeth y otro montón de supuestos científicos.

David en Prometeo

David, el máximo logro de la tecnología humana.

La tripulación llega al planeta y prosigue a ignorar cualquier vestigio de ciencia o sentido común, siendo especialmente efectivos en poner sus vidas en peligro.

Los supuestos científicos estos son tan incompetentes, que el geólogo con los drones de luces infrarrojas cuyo único objetivo es el crear mapas de cavernas… se pierde en una caverna.

Drones en Prometeo

“¡¿Cómo se supone que funcionan estas cosas?! … eso me pasa por mentir en mi currículum…”

Prometheus tiene graves problemas a nivel de libreto, graves problemas que ejecutivos de Fox debieron descubrir durante el proceso de edición de la cinta, ya no digamos en las funciones de prueba. Pero por alguna razón no se atrevieron a hacérselo saber al equipo de Ridley Scott.

No se si fue por miedo, no se si subestimaron al público, pero alguien en algún momento debió levantar la voz y decir: “Oye, Ridley, esta trama tiene muy poco sentido y los personajes no actúan como seres pensantes”.

En otra escena, por ejemplo, otro de los “científicos” está huyendo aterrado por la posibilidad de una forma de vida desconocida, pero en el momento en el que se encuentra directamente con la potencialmente mortífera criatura, decide que debe interactuar con ella… ajá…

Monstruo espacial en Prometeo Reseña

“¡Mira! Un horrible y agresivo monstruo espacial. ¡Tengo que tocarlo!”

En otra escena más, nuestra protagonista, Elizabeth, quiere utilizar una maravillosa máquina cura-todo, pero resulta que está diseñada única y exclusivamente para atender varones.

A ver, los hombres y mujeres tenemos una similitud genética del 99.7%, pero aparentemente los desarrolladores de este mágico aparato dijeron: “¡Nop! Creamos una máquina que requiere un nivel de versatilidad imposible para atender todo tipo de enfermedades y lesiones, pero ese 0.3%, ese 0.3% no se puede traspasar. Tiene más sentido el desarrollar una máquina igualmente imposible exclusivamente para mujeres”.

Máquina en Prometeo reseña

Supongo que en el mundo de “Alien” las máquinas de rayos X, las de TAC, las básculas y termómetros, también están divididos por géneros.

“Prometeo” tiene visuales increíbles, actores asombrosos y un concepto tanto de ciencia ficción como de filosofía muy interesantes, pero son estos detalles que rompen con toda la inmersión y credibilidad de la trama los que al final se vuelven la perdición de la cinta.

Estoy seguro que enterrada en el fondo del libreto hay una excelente historia que cuestiona el pragmatismo de las eternas preguntas “¿De dónde venimos?” y “¿A dónde vamos?”, que cuestiona el valor de la humanidad misma. Sin embargo, esa historia no es la que se terminaría volviendo Prometheus, y con lo que nos quedamos es con un montón de escenas bellamente filmadas que se preocupan más en mantener un tono de suspenso que una historia medianamente coherente con personajes medianamente creíbles, por lo que se lleva 2 marmotas que se disuelven en cascadas de 5.

Dos marmotas


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