“¿Para qué crear algo nuevo cuando puedes tomar varios algos que ya sean clásicos populares y amontonarlos juntos?”

Poster de Ready Player One

Reseña de Ready Player One de Steven Spielberg

En un futuro pos-apocalíptico que no fue resultado de una guerra nuclear o un virus zombie, sino a que la mayoría de la gente se aburriera del mundo real y decidiera dedicarle la vida entera al videojuego de realidad virtual Oasis (yo por eso no me meto a los juegos en línea, esas cosas son demasiado adictivas), Wade Watts / Parzival (interpretado en el mundo real por Tye Sheridan, y un personaje genérico de Final Fantasy en el juego), intenta encontrar el easter egg  (o “secreto dentro del juego” para los que no sean gamers) que no solo le traería la satisfacción de presumirle su hazaña  a sus amiguitos videojuegadores, sino el total control sobre Oasis; y considerando que Oasis se ha vuelto el ente económico más importante del mundo, total control sobre el mundo. Porque al brillante (digo brillante por no decir demente) desarrollador de la plataforma, James Halliday / Anorak (interpretado por Mark Rylance en la vida real y un imitador de Gandalf en el juego), a sabiendas del impacto que estaba teniendo su creación, decidió que su heredero no sería elegido por sus habilidades políticas, económicas y sociales, por su honestidad y su vocación por el servicio, o ese tipo de cosas sin importancia; sino por el dominio de juegos retro, películas clásicas y música pop…

Wade en Ready Player One

“¡Espera! ¿Me estás diciendo que un niño rata como yo podría llegar a ser quien decida el futuro del mundo? Pues si este no era un mundo tradicionalmente pos-apocalíptico, no tardará en serlo…”

Sin embargo, también hay otras entidades interesadas en obtener el easter egg, como Apple… que diga, IOI, el competidor directo de Oasis quien busca el monopolio sobre la realidad virtual; y Samantha Cook / Art3mis (interpretada en la vida real por Olivia Cooke y en el juego por Battle Angel Alita), una activista quien quiere impedir a toda costa tal monopolio. ¿Podrán un grupo de adolescentes obtener el mítico huevo de pascua antes que Apple… que diga, IOI, y volver su retorcida distopia pos-apocalíptica ligeramente menos retorcida?

IOI en Ready Player One

“¡¿Quién de ustedes es el que no ha actualizado iTunes?!”

Estoy escribiendo tarde esta reseña, pero de todas formas es claro que gran parte de internet ya decidió que Ready Player One es… ¡La mejor película de todos los tiempos! Eso suponiendo que el valor de una obra esté en cuantas referencias hace a otras obras que al público le gustan; bajo ese criterio, con tanta referencias a películas, álbumes de música y videojuegos, Ready Player One es sin duda la número uno. Pero si el valor de una obra narrativa se encuentra en sus personajes, historia y estilo narrativo, entonces ni siquiera se acerca a lo mejor del año, y apenas comenzamos abril.

Delorean en Ready Player One

En Ready Player One sale el Delorean de “Volver al Futuro”, a mi me gusta “Volver al Futuro”, por lo tanto, me gusta Ready Player One. Es pura lógica matemática.

De hecho, me atrevo a decir que todas las referencias que tanto aman algunos fans se vuelven un estorbo antes que una ventaja, ya que Ready Player One toma tantos, pero tantos elementos de otras obras, que al final del día pierde cualquier vestigio de una personalidad propia. Más que una obra independiente, Ready Player One es un conjunto de obras parchadas juntas.

Gundam en Ready Player One

“En la película también sale un Gundam, a mi me gusta Gundam, por lo tanto… por lo tanto… ¿si lo que me gusta es Gundam, por qué mejor no veo Gundam?

La historia es simple e incoherente a la vez, lo que supongo es en sí un logro: Wade y amigos buscan tres objetos que por razones absurdas decidirán el futuro del mundo, el villano quiere esos objetos, Wade y amigos o el villano obtiene los objetos, fin. Siempre recalcando que el futuro del mundo depende de las habilidades gamer de los concursantes.

Ese es justamente el concepto que más me molesta. Me queda claro que se apela a los gamers, se busca que se sientan identificados con los protagonistas, pero se apela a lo más bajo, y me atrevería a decir, patético de ellos. El principal valor de Wade, sus principales atributos, no son el liderazgo, trabajo en equipo, coordinación u otras habilidades que desarrollan los gamers a través de su hobby, sino su enfermiza obsesión por su ídolo y su dominio de cultura pop, elementos que por mucho se alejan de lo deseable para una persona funcional. ¿Eso es lo que piensa la sociedad de los gamers? ¿Acaso es lo único que pueden “ofrecer”?

¡¿Y saben qué es lo peor?! Que ese concepto hubiera funcionado de manera gloriosa en una comedia, porque todo esto es risiblemente absurdo, intencionalmente o no; sin embargo, los creadores lo manejan como un drama… el hecho de que un adolescente obtenga control económico y social del mundo entero, jugando juegos de Atari… como un drama…

A pesar de que es una película de Steven Spielberg (uno de los mejores directores de su generación), a pesar de que ofrece increíbles efectos especiales y emocionantes escenas de acción que son adornadas con la constante aparición de personajes conocidos, por su falta de identidad propia, historia simple, absurda, y un niño rata vanagloriado de protagonista, Ready Player One se lleva dos marmotas obsesionadas por un pasado que no era tan bueno como lo recuerdan, de 5.

Dos marmotas

 


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