“¡Diablos! La historia ya se volvió demasiado complicada… Bueno, supongo que nadie se va a dar cuenta si para conectar las historias sobre-simplifico todo” —George Lucas.

Reseña de Star Wars: Episode III – Revenge of the Sith (La guerra de las galaxias: Episodio III – La venganza de los Sith) de George Lucas

Anakin Skywalker (Hayden Christensen), junto con Obi-Wan Kenobi (Ewan McGregor), rescata al canciller Palpatine (Ian McDiarmid) del cyborg General Grievous, un personaje que pareciera diseñado exclusivamente para las series animadas y aquí lo vemos dando un paseo por el universo cinemático de Star Wars, porque el decir que su papel es rezagado al de villano menor, sería sobrestimarlo. De regreso, Anakin se encuentra con Padme, quien le revela que está embarazada, lo que sería un momento muy hermoso, un milagro de la naturaleza y todo eso… si no fuera porque nuestro héroe comienza a tener sueños acerca de su esposa, los mismos sueños que tuvo antes de que su madre muriera en sus brazos.

General Grievous en La guerra de las galaxias: Episodio III - La venganza de los Sith

“Soy el poderoso General Grievous, el famoso asesino de guerreros Jedi… aunque eso sólo lo sabrían si vieran la serie animada… que ya no se transmite… de lo contrario pensarían que soy una especie de bufón… ¡Tengo que despedir a mi representante!”

Atormentado, Anakin acude con el maestro Yoda, quien lo recibe con la falta de empatía que uno esperaría de un altanero e intelectualoide Jedi; a diferencia del buen canciller Palpatine, quien no sólo se preocupa por su situación personal, sino que para impulsar su carrera, y considerando todos los triunfos militares que el joven ha tenido, lo nombra el representante del canciller ante el consejo. Lo anterior no le hace gracia al consejo Jedi, quienes lo aceptan como representante, sin embargo, le rechazan el nombramiento de “maestro”, lo que debería ir de la mano del título… e inmediatamente después le piden que espíe al canciller, lo que cabe destacar, es ilegal. Porque supongo que así es como funciona la etiqueta Jedi, primero humillas a alguien y después le pides que haga algo por ti.

Consejo Jedi en La guerra de las galaxias: Episodio III - La venganza de los Sith

“Anakin, queremos que sepas que este consejo considera que eres despreciable, incompetente, inmerecedor de nuestra confianza… y además hueles mal. Dicho lo anterior, queremos que pases por alto las leyes que juraste proteger y traiciones a tu único y más cercano amigo, a la persona que siempre te ha apoyado. Y si no lo haces, estás del lado oscuro de la fuerza… o algo así…”

¿Continuará Anakin tolerando los abusos de la orden Jedi, o se irá al más comprensivo lado oscuro, del que además escuché que tiene galletitas?

Come to the Dark Side, we hace cookies

Si Darth Sidious ha estado atrayendo a Anakin al lado oscuro de la fuerza durante toda esta trilogía, la verdad es que la orden Jedi lo ha estado empujando hacia él: discriminándolo desde el primer momento que lo vieron porque era “demasiado grande” para comenzar su entrenamiento, discriminándolo ya que había crecido y comenzaba a obtener triunfos porque era “demasiado joven” para ser un maestro, alejándolo de sus seres queridos, careciendo de empatía ante sus problemas; pero eso sí, siempre exigiendo obediencia absoluta, y lo más desconcertante, nunca, ni una sola vez, le ofrecieron galletitas.

En contraste, el lado oscuro de la fuerza pareciera el más razonable, ofreciendo comprensión, apoyo, un análisis más profundo de la fuerza y pensamiento ideológico crítico… hasta que entras de lleno a él y entonces te deschabetas. Porque hay una línea demasiado delgada entre “la orden Jedi ha perecido ante la corrupción, y su miedo a un análisis más profundo de la fuerza es infundado” y “¡Voy a matarlos a todos y beberé su sangre con sus cráneos, muahahahahahahaha!”, una línea muy delgada, y honestamente poco creíble.

Anakin Skywalker en La guerra de las galaxias: Episodio III - La venganza de los Sith

“¡Sangre… Imperio… Muerte….! ¡Bludururap bludururap! ¡Aaaaaggghhh!”

Durante la reseña de “Episodio II” hago la pregunta de si las actitudes cuestionables de los Jedi eran intencionales o el resultado de una mala narrativa por parte de George, y la respuesta que me ofrece “Episodio III” es que si hubieran sido intencionales, Lucas se acobarda, esquiva la ambiguidad de ambos extremos de la fuerza y termina su trilogía de precuelas con un: los Jedi son buenos, los Sith son malos.

Pero a pesar de su simplicidad, esa respuesta no me convence, ya que la forma en la que Obi-Wan lidia con el cambio de facción de Anakin, de la que no daré más detalles por si alguien aún no ha visto esta película, me parece uno de los actos más traicioneros y despreciables de toda la saga, por lo que ni en el último instante, mi simpatía queda con los Jedi.

Obi-Wan en La guerra de las galaxias: Episodio III - La venganza de los Sith

En serio, Obi-Wan, me decepcionas, ya no digamos como guerrero, sino como ser humano. ¿No se supone que los Jedi son los buenos? ¿Acaso los Jedi no tienen honor, no tienen dignidad, no tienen tacto?

Los efectos especiales son los mejores de la trilogía, gracias a los avances en la tecnología. Pero no sólo eso, con excepción del sublime duelo de lightsabers de “Episodio I”, Revenge of the Sith tiene las mejores escenas de acción. Aunque la batalla final entre discípulo y maestro, que cabe destacar, merecidamente se ha prestado para muchos memes, resulta decepcionante para la que debió ser “el duelo” de la trilogía de precuelas.

Esta película tiene la ventaja natural de ser el episodio III, la película que por fin conecta las dos trilogías, la que por fin nos ofrece lo que todos esperábamos ver, a Darth Vader. Sin embargo, sin embargo sigo pensando que la forma en la que se concreta la tan añorada transformación de Anakin a Vader es demasiado forzada e inverosímil. Considerando que en el “Episodio VI” el personaje va a tener su reivindicación, se va a cerrar el círculo de su trágica historia, hubiera preferido que me dijeran que Anakin había sucumbido totalmente ante su propia ambición, soberbia y hambre de poder, a que me intenten convencer que su transformación al mal fue principalmente impulsada por amor.

“La venganza de los Sith” se lleva tres marmotas que se van al lado oscuro porque tiene galletas, de cinco, porque a pesar de ser una entretenida película de acción que logra conectar dos trilogías de una forma pertinente, no termina de ser convincente como el cierre a la épica saga de Star Wars que sus fans no han dejado de esperar por décadas.

Tres marmotas


Déjanos un comentario a travéz de facebook