“Una película que empieza enfadosa de lo aburrido, y en eso, ¡Pum! ¡Se pone todo bien loco! El público va a quedar regocijántemente sorprendo” —Akiyuki Shinbo.

Poster de Luces en el cielo

Reseña de Uchiage Hanabi (Luces en el cielo) de Akiyuki Shinbo

“Luces en el cielo”, cuyo verdadero nombre es Uchiage Hanabi, Shita Kara Miru ka? Yoko Kara Miru ka?, lo que se traduciría como “Fuegos artificiales, ¿verlos desde abajo? ¿verlos desde el costado?”, porque o a los japoneses les parece curioso volver sus títulos trabalenguas, o tienen tantas obras registradas que se están quedando sin opciones, es una aburrida y poco interesante historia acerca de un amor juvenil entre Nazuna Oikawa, una chica que no se decide entre dos chicos, y los dos chicos: Norimichi Shimada y Yuzuke Asumi, un par de mejores amigos que valoran más su amistad que el cariño que le tienen a Nazuna, por lo que deciden no aproximarse a ella; una historia romántica en la que los tres protagonistas ya han decidido no participar. ¡Genial!

Norimichi en Uchiage Hanabi

“Podría ir con la chica que me gusta y hacer que avance esta historia romántica, o podría quedarme en mi casa y no hacer nada… como siempre… ¡Me quedaré a no hacer nada!”

Pero la situación se mueve un poco cuando Nazuna descubre que está a punto de mudarse, y antes de irse para siempre,  desea crear memorias con alguno de los dos chicos (cada uno de ellos resulta tan poco remarcable que aparentemente cualquiera de los dos da lo mismo), quienes son tan desesperadamente pasivos, que ni los claros avances de la chica que les gusta los impulsa, ya no digamos a ellos hacer su jugada, ni siquiera a responder esos avances… por lo que supongo que después de todo la situación no se termina de mover.

Sintiendo mi frustración, el destino (o en este caso, el autor), ocasiona que Nazuna se tope con una extraña canica en el mar, un elemento mágico que teniendo el potencial de violar todas las leyes de la física, uno esperaría que pudiera echar a andar este triángulo amoroso. Y entonces la historia por fin se mueve, ¡vaya que se mueve! Hasta se podría decir que se mueve demasiado…

“Luces en el cielo” sigue la lógica del realismo mágico latinoamericano, ya que nos presenta un entorno perfectamente realista con un pequeño, diminuto elemento extraño que comienza a crecer, crecer y crecer, hasta que invade todo el escenario volviéndose una fantasía completa.

Esfera en Uchiage Hanabi

¡Espera, Norimichi! Ese es un elemento mágico que potencialmente podría destruir todo el universo conoci… y ya lo aventaste contra la pared…

El problema es que este escenario tarda demasiado tiempo en desenvolverse, y una vez que comienza, no le queda suficiente tiempo para desarrollarse.

En otras palabras, la mitad de la película es insoportable por lo lenta e irrelevante que resulta, y en contraste, el final no se entiende por lo apresurado y caótico. Creo que si Shinbo se hubiera tomado unos quince minutos en mostrarnos a los personajes y su entorno, y los 75 restantes para poco a poco desarrollar el elemento fantástico, hubiéramos tenido una película mucho más entretenida, balanceada y entendible.

Salto en Uchiage Hanabi

“¿Escenas aburridas y confusas en una sola película? ¡Yo me voy de aquí!”

Algo de alabarle a “Luces en el cielo” es su valor de producción. Tiene muchísimo detalle en la ilustración, y las tomas son animadas desde diversos ángulos, algunos de ellos bastante creativos para su medio. Sin embargo, por más magistral que resulta la animación, sin escenas que la justifiquen (de las que en la primera mitad hay muy pocas), todo el esfuerzo termina sintiéndose innecesario. Hubiera sido preferible que Shinbo utilizara todo ese presupuesto para invitarle unos buenos ramen a sus guionistas, pagarles un par de semanas en un spa, relajarlos y darles más tiempo para que estructuraran la progresión de la historia con calma.

Generador en Uchiage Hanabi

Una bellamente animada toma de un aerogenerador. ¡Qué dicha presenciar esto! Definitivamente la película no hubiera sido lo mismo sin esta escena.

Afortunadamente, la mayoría de los elementos que son introducidos de una forma tan aburrida en la primera parte terminan justificándose durante la segunda, y la historia es suficientemente original como para que valga la pena presenciarse por lo menos una vez, por lo que se lleva 3 marmotas que brillan en todo su esplendor desde cualquier ángulo de 5.

Tres marmotas


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