Ejecutivo de Disney: Mira Bill, queremos que hagas una versión live action de “La Bella y la Bestia”.
Bill Condon: Ok…
Ejecutivo de Disney: Tiene que ser igual a la versión animada, escena por escena, diálogo por diálogo, canción por canción…
Bill Condon: Ok, no entiendo el punto, pero no suena tan difí…
Ejecutivo de Disney: … pero en vez de durar 90 minutos, tiene que durar más de 120…
Bill Condon: … espera… ¡¿Qué?!

Reseña de Beauty and the Beast (La Bella y la Bestia) de Bill Condon

Como mencioné a mitad de mi bella interpretación escrita de la canción “Gastón”, durante mi reseña de “La Bella y la Bestia” animada, esa cinta es una de mis películas favoritas (a pesar de sus horribles errores de animación). ¿Por qué? Por una parte está todo este tema de tradicionalismo vs progresismo, y por la otra, el hecho de que sus personajes son tan imperfectos y a la vez multidimensionales: Belle no es la típica princesa dulce y bondadosa, sino una niña sangronsita, que en el fondo es tierna con sus seres cercanos, y más en el fondo es una criaturilla valiente e intrépida; La Bestia, detrás de una capa de ferocidad, esconde inseguridades y una terrible necesidad de ser aceptado; y Gastón, es un hombre tradicionalista, masculino y orgulloso, hasta heróico, pero capaz de llegar a límites atroces en caso de que ese orgullo sea pisoteado. Y no sólo está en mi lista, con su nominación al Oscar (y no a mejor película animada, sino a mejor película en general), re-estrenos y años de éxito en Broadway, es claro que “La Bella y la Bestia” es un favorito para millones de personas.

Belle en Beauty and the Beast

“Beast, soy consciente de que en la versión animada apareces inmediatamente en el castillo después de caer desmayado sobre la nieve… pero realmente voy a necesitar que me ayudes a subirte al caballo para poder llevarte.”

Considerando lo anterior, Beauty and the Beast de Bill Condon tenía expectativas demasiado altas que cubrir. ¿Lo consigue? No, no del todo…

Belle (Emma Watson) es la mujer más bella de la villa de… Jajajajajajaja… perdón, Belle es la mujer más… jajajajajaja… perdón, de nuevo, pero Emma Watson no sería la mujer más bella de mi colonia, ni siquiera llegaría al top 5, no me puedo imaginar que sea considerada la mujer más bella de algún lugar, a menos que todas las féminas de esa región sean tuertas y les falten algunos dientes. Además, ¿no se supone que precisamente parte de su encanto es que tiene una belleza muy ordinaria? Pero tomando en cuenta que la Belle animada sufre de deformidades y cambia sus rasgos de cuadro a cuadro, supongo que el hecho de que Watson mantenga sus ojos y nariz en su lugar ya debería ser suficiente. Sin embargo, no dejo de pensar que si de vez en cuando dibujara una leve sonrisa en esa cara de prepotente que tiene, le ayudaría mucho a la credibilidad de su personaje. Belle era sangronsita… pero hasta ella tenía límites…

Belle preparándose para la escena del baile

Emma, esta es la escena del icónico baile, se su pone que eres feliz; una sonrisa, por favor.

Ahora que lo pienso mejor, no se ni por qué intentaba explicar la historia, esta versión de Beauty and the Beast es una recreación de la animada, presentando diálogos, visuales y escenas completas, tomadas directamente de la versión anterior. Pero… en vez de 90 minutos, dura más de dos horas. ¡¿Qué diablos?! Sí, al pobre Bill Condon le dejaron la imposible tarea de realizar una copia exacta del clásico de Disney, con un cuarto más de duración, por lo que tiene un cuarto de relleno, y se nota.

Pero entre toda la paja, sí mejora algunas cosas con ese tiempo extra: Por fin se explica un poco el sistema político de la región, con este príncipe que curiosamente nadie conoce, quien tiene siervos que no provienen de ningún lado y a quien nadie extraña una vez que se vuelven enceres domésticos. Además, el viejo loco Maurice, ya no es tan loco (aunque sigue igual de viejo para tener una hija de 17 años) y más importante, la Bestia recibe un notable upgrade a su personaje: ¿Recuerdan cómo este noble con la inmensa biblioteca, inexplicablemente, no sabía leer? Pues ahora es bien letrado, lo suficiente como para burlarse de los gustos literarios de la intelectualoide de Belle, quien por su parte, ahora lee a Shakespeare en vez de fantasía infantil (¿por qué lee un autor inglés en vez de alguno de su natal Francia? Ni idea). Sin embargo, algunos de estos cambios que superficialmente parecieran positivos no lo son tanto: En la versión animada era creíble que Belle aceptara fácilmente su cautiverio en un castillo encantado, precisamente por su obsesión por la fantasía y castillos encantados; ahora que idolatra Romeo and Juliet, es claro que no va a tomar su situación con la misma naturalidad.

Beast en Beauty and the Beast

“Ok, Belle, entiendo que en tu pequeña villa eras toda una… jeje… “intelectual”… pero realmente deberías ampliar tu panorama literario.”

Algo que me parece increíble y que nunca me hubiera esperado, es que los actores, de hecho, saben cantar. Hace años uno ni siquiera cuestionaría este aspecto en un musical, pero después de ejemplos como La La Land y Sweeney Todd (me estremezco sólo de recordar a Johnny Depp intentando seguir una melodía), me es claro que Hollywood, en lo último que piensa, es en la capacidad de los actores de interpretar una canción a la hora de hacer los castings. Pero en “La Bella y la Bestia”, los actores sí cantan, y cantan muy bien. Ahora, la voz de Emma Watson no se compara a la de  Paige O’Hara (de hecho, ésta segunda le dio clases de canto a la primera), ni la de Luke Evans a la de Richard White, pero ni O’Hara ni White podrían pasar por una Belle y un Gastón.

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, tanto de actores como del director, hay tres elementos que garantizan que esta copia de Beauty and the Beast será recordada justamente como eso, una copia, y nunca llegará al estátus de la original:

1- Podrá parecer increíble, pero Emma Watson y el elaborado pedazo de CGI que es la Bestia, no tienen química en pantalla. Está bien que Emma Watson, desde sus ondas feministas, no quería parecer una mujer que aceptara su realidad de cautiverio y subyugación, pero realmente pareciera que sufre cada instante que está al lado de la Bestia. Por eso, cuando al fin nos revelan que lo ama… pues bueno, no es para nada creíble. ¡Por la Gran Marmota! ¡Durante las escenas “románticas” la mujer ni siquiera se digna a sonreír o mostrar algún vestigio de felicidad!

Escena "romántica" en Beauty and the Beast

¡Miren esa química, esas chispas, esa… completa y total indiferencia en la mirada de Belle…!

2- Destruyeron completamente al personaje de Gastón. Condon vuelve al complejo macho tradicionalista un villano villanezco, un malo maloso. Gastón era capaz de hacer cosas terribles cuando pisoteaban su orgullo, pero seguía siendo el héroe, el ídolo del pueblo. Y sí, llegaba a los muy cuestionables extremos de mandar a un viejo a un asilo (viejo que actuaba como un orate, cabe destacar) y matar a una abominable bestia de forma cobarde y ruin (una bestia, no un ser humano), pero tenía límites. Esta reinterpretación de Gastón es un tipo que no sólo carece de ética y moral, realiza con absoluta naturalidad actos considerados atroces bajo cualquier estándar, y más que un héroe, es considerado un bufón ególatra para los que lo rodean. Tanto así que a los aldeanos les tienen que pagar para que canten la canción de Gastón. ¿Really?

Gastón en Beauty and the Beast

“¡Gastón quiere sangre, Gastón quiere muerte!”

3- Es una copia. El aspecto que más limita a la película es que en vez de una re-interpretación de una obra clásica, o siquiera una re-interpretación de la película de Disney, intenta ser una copia exacta, ligéramente más larga, del clásico animado. El resultado es que uno termina recordando, en cada escena, la muy superior versión anterior.

En el aspecto visual la película es bonita, aunque muy oscura aún en las partes luminosas. Y la música… bueno, utiliza todas las piezas musicales de la versión animada, y con excepción de “Gaston”, que es terrible (en parte por lo que ya comenté anteriormente), son competentes. Y digo competentes porque hasta en las canciones, a las que les meten silencios incómodos e innecesarios, es clara la desesperación del director por ganar un poco más de tiempo. También tiene nuevas canciones, pero yo no se si se deba a la trágica falta de Howard Ashman, compositor al lado de Alan Menken, o a nuevas tendencias musicales, pero a pesar de que Menken regresa para trabajar en este soundtrack, todo el material nuevo suena “córtate las venas” de melancólico, lo que choca con el tono más animado de las canciones originales.

Belle y Beast bailando

“Oye, Belle, esta es una película de fantasía, no de ciencia ficción. ¿De dónde conseguiste ese vestido de quinceañera del siglo XX?… ¿y podrías sonreír un poco, por favor?”

Cabe destacar que hay cierta controversia porque uno de los personajes es gay, pero su homosexualidad es tan irrelevante para la historia, que únicamente lo comento como dato curioso.

Al final del día, Beauty and the Beast de Condon es una colorida recreación live-action de un clásico animado que descompone más que lo que aporta a la película original, por lo que se lleva 3 aceptables príncipes que se vuelven marmotas muy letradas de 5, por su puro valor de entretenimiento.

Tres marmotas

 

 

P.D. Se me hace curioso que iba preparado para ver una terrible interpretación musical, pero una buena actuación, por parte de Emma Watson, y me encontré con exáctamente lo opuesto. Eso me enseña que uno nunca debe llegar con preconcepciones a la sala de cine.

Belle y Beast en Beauty and the Beast

“Ahorita voy a salir al balcón y voy a actuar como que extraño mucho a mi padre para que me dejes libre, para posteriormente ir por una horda de aldeanos que invadan tu castillo y que te maten… maldito desgraciado…” los ojos de Belle a mitad de una escena romántica.


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